Termas de Jahuel: Un clásico que no falla

Parte de nuestro equipo GoChile visitó las Termas de Jahuel durante el fin de semana para comprobar en terreno la calidad de sus servicios, respaldados por una larga tradición que se remonta a siglo XVII. María José, ejecutiva de marketing y productos, nos cuenta su experiencia.

Por María José Lizama

A una hora y media de Santiago, quizás dos horas si escapas de la ciudad un viernes en la tarde, está Termas de Jahuel Hotel & Spa. Las opciones de spa cerca de la capital son numerosas, pero la tradición de este centro termal, que se remonta al 1800, sin duda tienta a poner a prueba su reputación.

Jahuel es esencialmente un lugar para desconectarse. El vehículo avanza hacia las termas subiendo cerros, y al llegar al hotel tienes una hermosa vista del valle de Los Andes. A pesar de su relativa lejanía tiene televisión por cable e internet, aunque sugiero ignorar su existencia.

A pesar de la larga historia del lugar la infraestructura es bastante moderna y con espacios amplios. Hay tres edificios con habitaciones, las que no se diferencian mucho entre sí. Son grandes, acogedoras, con una decoración sencilla y todas las comodidades que uno puede necesitar.

Sin embargo no recomiendo las habitaciones standard, que quedan justo al frente del edificio del restaurant, donde está la cocina, y tienen un permanente olor a comida.

La primera cosa a destacar de Jahuel es su gastronomía. El trabajo del chef es de gran calidad y sus preparaciones son muy cuidadas, mientras que los garzones son muy amables y conocen a cabalidad los platos que sirven. La cena consistía en un menú de tres platos con vino, jugo o bebida, y recomiendo a ojos cerrados los Tortellini en salsa rosa con champiñones, tomate, queso y albahaca. Simplemente exquisitos.

Lo segundo que vale la pena mencionar es su variada oferta de masajes, que incluyen aromaterapia, chocolate, y muchísimas otras cosas. Yo probé el masaje descontracturante  “Estrella Jahuel“, que dura una hora. Todo lo que pueda decir ahora será un poco obvio: la habitación era cálida y con poca luz, había música relajante, un exquisito aroma y la masajista hizo muy bien su trabajo. Lo que deben retener en sus mentes: ir a Jahuel y no disfrutar de un buen masaje es vivir la experiencia a medias.

Tras un completo desayuno buffet, dotado especialmente de muchos dulces, disfrutamos de la piscina termal. Está en un recinto cerrado con ventanales y piedras, que a un costado tiene un jacuzzi pequeño y alrededor cómodas reposeras. Para entrar a la piscina temperada debes usar gorra, y si no llevas una puedes comprarla en el hotel.

La piscina que está al aire libre, justo al lado del edificio más antiguo de las termas, es muy grande y su agua es bastante helada, aunque a medida que recibe la luz del sol comienza a entibiarse, por suerte.  Hay un restaurante al aire libre, rodeado por un hermoso bosque que existe desde el nacimiento del lugar, y un pavo real anda merodeando todo el día, lo que le da un toque muy especial a ese sector.

Antes de su salida no olviden pasar por el Gift Shop del hotel, donde se pueden adquirir productos de belleza (a base de agua termal) como jabones y bálsamos, y productos gourmet como su aceite de oliva, creado en las termas con cultivos propios.

Regalo GoChile:
Si reservas tú estadía en la Termas de Jahuel con nosotros, te regalamos un almuerzo para dos personas el día de tu check out (último día de estadía) y permite hacer uso de las instalaciones del hotel todo el resto del día pero SIN uso de habitación.

El almuerzo incluye 1 copa de vino o bebida y almuerzo sugerencia del chef (entrada, palto de fondo y postre). En caso de haber disponibilidad es posible que el hotel entregue un late check out.