De Sao Paulo a San Pedro

Nuestra compañera brasileña Karina Pires, encargada de GoChile Brasil viajó en junio a San Pedro de Atacama y acá comparte su experiencia en un intenso fin de semana del que dice haber vuelto enamorada del desierto.

Por Karina Pires

Mi pololo y yo estábamos pensando en un lugar para viajar el fin de semana del 10 al 12 de junio. Después de mucho pensarlo, decidimos viajar a San Pedro de Atacama, el desierto más seco del mundo, y un lugar lleno de turistas y actividades. Dejamos todo organizado en una semana. Mis colegas del trabajo me aconsejaron sobre las cosas que debía llevar al viaje, dónde comer allá y lo que podría hacer para hidratarme, ya que San Pedro está ubicado a 2.500 metros de altura sobre el nivel del mar y quienes lo visitan resienten la falta de oxigeno por la altitud donde se encuentra. Muchas personas, principalmente hipertensas no medicadas, pueden incluso sufrir un ataque cardiaco. Por eso me recomendaron tomar mucha agua y comer comidas livianas (ensaladas).

Zarpamos a Calama, el aeropuerto más cercano de San Pedro de Atacama, a las 15.40 horas del viernes 10 de Junio de 2011. El vuelo fue tranquilo: pasamos por La Serena, Copiapó, Antofagasta y finalmente llegamos en Calama. El viaje tuvo una duración de aproximadamente 2 horas.

Al llegar es como si el avión estuviera aterrizando en el medio del desierto (¡y lo está haciendo!). Desde ahí hasta San Pedro todavía hay 1 hora 15 minutos de viaje, por lo que es necesario pagar un servicio de transfer que vale más o menos 20 mil pesos por persona, ida y vuelta. Otra opción es tomar un transfer hasta la ciudad de Calama ($3.000) y allá tomar un bus regular hasta San Pedro, lo que es un poco más barato.

Llegamos al hostal a las 19.20 horas. En San Pedro hace mucho frío, principalmente en la época de invierno. En el Hostal Don Raúl puedes solicitar una estufa eléctrica, que tienen a disposición de sus huéspedes. Don Raúl está ubicado en la principal calle del centro de San Pedro que se llama Caracoles, donde están los restaurantes, bares y tiendas que venden ropas y artesanías.

En la primera noche mi pololo y yo fuimos cenar en el Restaurant Adobe. En este restaurante puedes comer carnes, pastas, pollo, ensaladas y otros platos a elección. Yo comí “Pollo a lo Pobre” (pollo, huevo, cebolla y papas fritas), y puedo decir que la comida estaba exquisita. Lo recomiendo para personas de todas las edades. Un plato de comida por persona sale en promedio $7.500 pesos chilenos.

El día 13 de Junio a las 9.00 de la mañana salimos del hostal en dirección a nuestra excursión. En el microbús éramos más o menos 10 personas entre ellos chilenos, brasileños, ingleses y argentinos. Nuestro guía, Miguel Ángel, nos enseñó un poco sobre las historias de San Pedro y de sus atractivos. La primera parada, después de una hora en el microbús, fue en Los Ojos del Salar, un lugar espectacular en belleza y tamaño. Imposible salir de allá sin sacar muchísimas fotos.

Luego de quedarnos por algunos minutos seguimos a la Laguna Cejar. Todas las personas deben pagar una entrada, pero esta no es cara y vale mucho la pena. La Laguna Cejar es una laguna conocida como el “mar muerto” de Chile, e inevitablemente flotarás en ella si te zambulles. La cantidad de sal que existe en esta Laguna es mucha, impidiendo que te hundas, y aunque el agua es muy helada más vale la pena el sacrificio sumergirse. Cuando sales del agua puedes percibir y ver en tu cuerpo la cuantidad de sal que queda, con tus piernas blancas y saladas. karina_sanpedro3

A las 13.00 horas volvimos a San Pedro y fuimos a almorzar en el Restaurant Casa y Piedra, ubicado también en la calle Caracoles. Casa y Piedra es un restaurant súper bueno y que posee un ambiente tranquilo. El valor es un poquito más barato que el Adobe. Nos reunimos nuevamente con nuestro guía a las 15.30 para irnos al Valle de la Luna y el Valle de la Muerte. El Valle de la Luna está cerca del centro de San Pedro (entre 30 y 40 minutos) y para poder entrar debes pagar una entrada. Te aconsejo ir al baño apenas entres, pues es el único baño que verás en toda la excursión que dura 4 horas. La excursión empieza con una visita al Cañón, una zona de demasiada tierra, pero con una vista linda en que se nota el contraste del desierto con los puntos de nieve de la Cordillera de Los Andes.

Sacamos algunas fotos y partimos a la formación rocosa llamada El Anfiteatro, que aunque hermoso no me hizo sentir tantas emociones. Seguimos a las Tres Marías, donde además está la última mina que se explotó en San Pedro y la casa donde vivían los mineros. Después de este conjunto de paradas, salimos del Valle de la Luna para llegar al Valle de la Muerte, donde pudimos ver una formación de tierra que tiene la forma de una cascada. A las 17.20 de la tarde fuimos a ver el atardecer, que sin duda es lo más impresionante de toda la excursión. El atardecer es de una increíble variedad de colores, entre ellos, el naranja, el azul, el rojo y el verde.

El domingo nos despertamos a las 3 de la mañana para visitar los Géiseres del Tatio. Los Géiser (Geyser en inglés) suceden por un proceso de evaporación del agua contenida en la tierra, y están ubicados a 4 mil metros sobre el nivel del mar (msnm). El guía nos explicó que la visita a los Géiser no es recomendada para personas que sufren de hipertensión y que no toman ninguno tipo de medicamento. Por eso si tú piensas en ir a San Pedro antes de viajar consulta un doctor. Para las personas sanas, antes de subir a los Geiser es mejor alimentarse bien y tomar mucha agua. También recomiendo a las personas que se marean tomar una pastilla antes de subir, pues el camino está lleno de curvas.

Éramos 15 personas en el microbús y todos estaban durmiendo. Cuanto más subíamos más yo sentía mis oídos tapados por la presión y el frío empezaba a “atacar” mis piernas. Arriba en los Géiseres hace mucho frío, por lo que recomiendo ir bien abrigado con chaqueta, pantalón, guante, gorro, bufanda y todo lo que tengas para mantenerte caliente y soportar los -12 grados Celsius.

Pasamos por el poblado de Machuca para ir al baño y comer. Ese poblado es chico y las personas que viven allá solamente van hasta el poblado para actividades de turismo y comercio. Llegamos al poblado de San Pedro a las 13.30 horas y fuimos almorzar en el restaurante de comida chilena “Las delicias de doña Carmen” que nos había recomendado el guía. Es súper bueno y económico, vale la pena probarlo.

San Pedro de Atacama es un lugar extremamente maravilloso, donde los pueblos indígenas se preocupan de la naturaleza, respetando la madre tierra y ofreciéndote todo lo que hay de bueno, compartiendo la vida humana con la tierra, agua, aire y fuego. Para las personas que gustan de los viajes distintos y del contacto con la naturaleza, San Pedro de Atacama es un lugar imprescindible de conocer.