Puerto Guadal y el Lago General Carrera

Por Pablo Dutilh

El lago General Carrera es, sin dudas, uno de los más importantes de Chile, tanto por su tamaño (1.850 km2) y conexión con Argentina, como por su inmensa belleza escénica. Digo inmensa, porque en la región de Aysén todo es grande: este lago, el Campo de hielo norte, los ríos, las montañas, y el paisaje en general es basto y de una naturaleza que te sitúa en un lugar realmente salvaje.

Y es ahí, en este majestuoso escenario en donde se emplaza Puerto Guadal, un pequeño pueblo de 600 habitantes, a 260 km al sur de Coyhaique y orillas del lago General Carrera, que se destaca como centro de operaciones y abastecimiento para gran parte de las aventuras turísticas y científicas que se desarrollan en la región año a año. Se llega a través de la Carretera austral (Ruta 7) tomando el desvío a Chile Chico a la altura de Lago Negro.

Menciono antes el tema científico porque existen numerosas instituciones que mantienen un seguimiento y análisis constante de lo que sucede con los campos de hielo continentales que posee Chile, puntualmente el Campo de Hielo Patagónico Norte (CHPN) que tiene una extensión de aproximadamente 4.200 km², y se encuentra íntegramente dentro de la región de Aysén.

Esto es para mi gusto el principal atractivo de Puerto Guadal y la zona, la posibilidad de internarte en las profundidades de los hielos milenarios, en una geografía de ríos, lagunas, bosques y valles esculpidos por la acción del retroceso de los glaciares, que le dan un carácter espectacularmente prehistórico. Y si a todo esto le agregamos el ingrediente local, la cultura patagónica aysenina, mezcla de gaucha con toques de la cultura andina, resulta un cóctel que nos entrega una experiencia turística única en el mundo, un verdadero Alaska chileno.

Desde el pueblo se puede visitar de manera relativamente fácil tres importantes valles glaciares: el Nef, el Soler y el Leones. Digo relativamente fácil porque nada es tan simple en esta región. Siempre debes estar dispuesto a caminar, navegar o cabalgar un rato para realizar las aproximaciones a estos hermosos lugares. En el pueblo puedes encontrar guías locales expertos y bien capacitados que cuentan con el conocimiento y equipo para desarrollar este tipo de experiencias turísticas de forma cómoda y segura, y que le imprimen el toque local a todo, desde el matecito en la mañana hasta el grandioso asado de cordero al palo bajo la luz de las estrellas, y menciono esto porque el cielo nocturno del lugar es un festival de galaxias, estrellas fugaces y constelaciones perdidas que aparecen, y que hacen imperdible dormir un par de noches de campamento en las montañas.

Las aproximaciones puedes hacerlas en vehículo pero deberás contar con caballos o tus piernas bien entrenadas para llegar finalmente a destino, por lo que recomiendo contar con buen equipo (ropa y campamento), y en especial zapatos para sortear senderos de mucha roca y si te atreves, hielo. Por otra parte, una de las formas rápidas y adrenalínicas es remontar los ríos hasta llegar a los glaciares antes mencionados, es a bordo del jetboat “Patagonia Jet” de Terra Luna Lodge, una máquina impresionante que permite la navegación a gran velocidad en aguas turbulentas y poco profundas, como ríos y lagunas, logrando visitar lugares de difícil acceso (a días de caminata) en algunas horas. Especial para itinerarios mas apretados o viajeros que lo quieren ver todo.

Otro de los importantes atractivos de esta zona del lago está localizado a unos 20 km del pueblo. Un depósito de fósiles marinos enorme, de varios kilómetros de profundidad, que aflora en la cima de un cerro que arroja conchas, algas y de todo tipo de flora y fauna marina petrificada a tus pies y que, en resumen, te sitúa en una montaña del período cretácico que finalizó hace unos 65 millones de años. Además la cima del cerro te entrega una vista panorámica espléndida del lago y sus montañas, que te localiza de lleno en la inmensidad de la zona. El acceso a este lugar es bastante fácil, se puede hacer en auto desde el pueblo, pero siempre debes caminar un par de horas cerro arriba hasta el sitio arqueológico exacto.

En cuanto a las actividades en la zona, además del trekking nativo en estas latitudes, destaca fuertemente las cabalgatas. El caballo, medio de trasporte oficial del lugar, dada las condiciones geográficas y la historia ganadera es un compañero ideal para recorrer estos paisajes y meterse más a fondo en la cultura gaucha local de los “puestos”, o campamentos-refugios que los “vaqueros” patagónicos utilizan para cuidar a su ganado (sobre todo ovejas) durante las épocas estivales. Esta actividad es la perfecta mezcla de naturaleza, acción y cultura local, y el mejor lugar para hacerlas es en la sector de Mallín Grande, a unos 30 kmts. de Puerto Guadal.

En resumen, Puerto Guadal es la puerta de entrada a los campos de hielo que ofrece todos los servicios básicos necesarios para organizar y apoyar logísticamente un variado tipo de experiencias outdoor, pero siempre con el toque profundo y auténtico de su cultura local que agrega el sabor especial que le da el carácter único y nativo de este destacado rincón de la Patagonia.

Recomendaciones

¿Cómo llegar?
Lo mejor es un vuelo a Balmaceda y arriendo de vehículo en Coyhaique. Llegar toma 5 horas de manejo desde Coyhaique por la Carretera austral al sur.

¿Dónde Dormir?
En el pueblo, el Lodge Terra Luna y el Mirador De Guadal. Recomendamos también las noches de campamento bajo el cielo estrellado.

¿Qué hacer?
Jet Boat al Glaciar Leones, trekking al Glaciar Nef y Soler, visita al cerro de los Fósiles, kayak en la orilla del lago y las espectaculares cabalgatas en Mallín Grande.