Puma Lodge: lujo y aventura en la montaña

Por Alfonso Hartard, gerente general de GoChile

En busca de un lugar para desconectarme del estrés de Santiago decidí visitar durante el fin de semana el nuevo hotel Puma Lodge en la cordillera de la Región de O’Higgins, a dos horas de la capital. Se definen a sí mismos como un lodge de montaña con un servicio muy personalizado y con diferentes programas de actividades para recorrer su entorno y maravillarse con majestuosidad de la cordillera y sus valles. Una propuesta por cierto muy seductora que determinó mi decisión de querer comprobar sus atributos junto a mi familia.

Para llegar al hotel debes dirigirte desde Santiago a Rancagua por la Ruta 5 sur, para en esa ciudad acceder a la Ruta del cobre con destino a Coya. Desde ahí son 20 minutos hasta pasar el puente de Chacaye (no hay que cruzarlo) y aproximadamente a unos 200 metros después se llega al control de la hidroelétrica Hidro Pacific, en donde un guardia te solicitará una identificación para ingresar. Desde este acceso hay que recorrer durante 45 minutos un camino de tierra, que exige vehículos 4×4, y con una hermosa vista a la Reserva Nacional Río Cipreses. La naturaleza, el viento y los colores del lugar impresionan, y de a poco su calma reemplazó las tensiones que acarreaba desde la ciudad.

Al llegar al hotel me impresionó lo grande de su construcción, fundamentalmente de madera y piedra con 4.700 m2 construidos y 24 habitaciones. El personal del hotel nos recibió cálidamente y nos invitaron a probar el famoso trago Secreto de la casa; el hall es precioso, todo de madera, con dos chimeneas, bar y, lo más importante, grandes ventanales y tragaluces que permitían traslucir el maravilloso entorno e integrarlo como su principal anfitrión.

Luego de instalarnos recorrimos el lodge y sus instalaciones. El lugar cuenta con un spa con dos hot tub al aire libre, un sauna seco y otro húmedo, una sala de masaje, un gimnasio, una piscina al aire libre y un hangar para guardar sus helicópteros, los cuales prestan soporte para la principal actividad del invierno y eje central de la propuesta tras el Puma Lodge: el heiliski. Hay un tercer hot tub a unos metros del sector de la piscina, sobre una estructura de madera que tiene una vista impresionante a la montaña y el valle del río Cachapoal. Además tienen una sala de juegos con mesa de pool, juegos de mesa, y biblioteca.

El restaurante, muy lindo y con una terraza ideal para tomarse un trago en la noche mirando la cordillera iluminada con la luna, ofrece comida exquisita y bien elaborada. Tienen una oferta de vinos muy variada, y te aconsejan distintas cepas dependiendo del menú, que en cada almuerzo o cena tiene dos a tres alternativas.

Por su hermoso entorno natural Puma Lodge ha diseñado un nutrido menú de actividades, que incluye trekking, cabalgatas y paseos con diferentes niveles de dificultad y acompañados de guías muy capacitados y conocedores de la zona. Nosotros optamos por un trekking suave de una hora y media (aprox.) hacia un bosque de cipreses y con hermosas vistas del entorno. El resto del tiempo lo dedicamos a disfrutar del spa, el hot tub, la buena gastronomía y relajarnos. Sí hay que tener ojo con el sector de la piscina, que es muy ventoso y por lo tanto muy frío, problema al que nos aseguraron estaban buscando una solución.

En conclusión, le recomiendo este hotel a parejas y familias que quieren descansar y alejarse del estrés santiaguino, gente que guste de caminatas al aire libre y todo aquel que disfrute de la naturaleza pero con el beneficio de las comodidades entregadas por este establecimiento de lujo, en medio de la montaña.