Villa O’Higgins: El paraíso perdido de la Patagonia

Llegar al pueblo de Villa O’Higgins, al final de la Carretera Austral y casi a orillas del lago del mismo nombre es toda una aventura. Este especial destino, ubicado en el punto final del camino que cruza Chile desde el extremo norte hasta la Patagonia lo define como un hito.

Por Pablo Dutilh

Además, debido a su condición de pueblo fronterizo con Argentina, este lugar marca el punto final de la civilización y de su alcance. Mas allá solo se puede llegar caminando, navegando o a caballo, y lo que se encuentra es la inmensidad misma: el Campo de Hielo Patagónico Sur, el final de todo, un gigantesco plateau de hielo adornado con magníficas cumbres basálticas que da la bienvenida a uno de los paisajes naturales más impresionantes y prístinos de Chile.

Muchos ríos, lagos, lagunas, bosques nativos, glaciares colgantes, ventisqueros y toda la vida animal que allí conviven dan la oportunidad de desarrollar una amplia gama de actividades, desde observar vida salvaje hasta hacer las más atrevidas escaladas en hielo del mundo, si el clima así lo permite.

En términos de acceso, la forma de llegar es una: recorrer la ruta 7 hasta el final, tomando el desvío a Puerto Yungay. Hay transporte público pero con una muy baja regularidad, y la conexión se hace desde Caleta Tortel. Existe un aeródromo que funciona regularmente para transporte de personal del servicio público y la operación de algunos taxis aéreos que se pueden abordar desde Balmaceda o Coyhaique.

Sin embargo, la verdad es que el camino en sí ya es un punto alto del destino. Hacer el recorrido desde Coyhaique es realmente una aventura y permite ver de cerca una de las regiones más bellas del mundo, la Patagonia de Aysén. Digo aventura porque además de un camino muy sinuoso, semi-montañoso y paisajísticamente sublime, se debe cruzar el fiordo Mitchell en barcaza, en una navegación de 45 minutos por un canal marítimo en donde la geografía del país es el reino de los fiordos. Por esto, lo recomendable es arrendar una camioneta (dadas las características del terreno) en Coyhaique, y llegar a Villa O’Higgins luego de dos días de viaje, haciendo una escala en Puerto Guadal o Cochrane, después de recorrer 550 kms, y cruzar el fiordo Mitchell. De todas formas existen muy buenos programas turísticos que incluyen transporte y alojamiento para visitar la zona. Yo recomiendo éste.

Una vez en el lugar la aventura continúa. Lo primero, y el atractivo principal, es visitar los ventisqueros y glaciares que se descuelgan de campo de hielo, puntualmente el glaciar O’Higgins, al que se llega realizando una navegación en el lago durante todo el día a bordo de la motonave Quetru (propiedad de Robinson Crusoe Lodge). Esta opera regularmente la ruta que une Candelario Mancilla, pueblo muy cercano al lago del Desierto, en Argentina (antes chileno), con el pueblo en su puerto Bahamondes.

Esta navegación por el gigante glaciar realmente impresionante. Cabe destacar que esta ruta de navegación es parte de la ruta que lleva a El Chaltén, pueblo trasandino que está ubicado a los pies del glorioso monte Fitz-Roy, y que es un destino turístico de aventura muy concurrido y con buena infraestructura turística para alojar y visitar ese macizo montañoso y sus glaciares. Muy recomendable.

Después del día de navegación se puede realizar caminatas en los senderos del lugar, visitar las montañas circundantes y probar suerte con encontrar a un Huemul, ciervo patagónico, muy hermoso y difícil de ver, pero que habita en la zona. En mi caso esa fue la meta, ver al Huemul, aunque lamentablemente no lo logramos porque durante el verano sube a las montañas a alimentarse en los límites de la nieve y es muy raro que baje a alturas menores. Dadas las condiciones hidrográficas de la zona (centro del lamentable proyecto de HidroAysén) las actividades acuáticas son muy propicias, particularmente la navegación en kayak en los lagos y lagunas, y la pesca deportiva, que dado lo alejado de la zona presenta muy buenas condiciones para encontrar bellos ejemplares salmónidos.

Destaca en Villa O’Higgins la actividad del trekking y el avistamiento de flora y fauna, particularmente de aves. En los alrededores del pueblo existen numerosos glaciares colgantes que se desprenden del campo de hielo y sus cerros aledaños, que ofrecen muy buenos circuitos de dos y tres días para llegar  a los pies de los macizos de hielo. Aquí destacan las rutas a los glaciares Tigre, Mosco y Blanco, todos a una distancia perfecta para una travesía de mediana dificultad apta para todo público con ganas y piernas en buen estado.

Además, durante estas expediciones es posible observar una gran variedad de especies animales (y vegetales), sobretodo de aves propias del bosque andino patagónico como el Carancho (Caracara plancus), Cernícalo (Falco sparverius), Aguilucho (Buteo polyosoma), Chercán (Troglodytes musculus), Cometocino Patagónico (Phrygilus patagonicus), Churrín del Sur (Scytalopus magellanicus), Cóndor (Vultur gryphus), Hued-Hued del Sur (Pteroptochos tarnii), Cachudito (Anairetes parulus), Diucón (Xolmis pyrope) y Carpintero Negro (Campephilus magellanicus), entre otras.  Una actividad imperdible y para la que les sugiero contar con un buen guía.

Podría extenderme mucho más en la descripción de un destino tan impresionante como éste, pero la idea es que lo conozcan ustedes mismos y emprendan la aventura de experimentar este recóndito lugar de la maravillosa región de Aysén. Los invito a viajar a Villa O’Higgins y su Patagonia Profunda, ojalá SIN Represas.

 

RECOMENDACIONES:

  • ¿Cómo llegar?

Lo mejor es un vuelo a Balmaceda y el arriendo de vehículo en Coyhaique.  Llegar toma 10-12 horas de manejo desde Coyhaique por la carretera austral al sur. Se recomienda una parada con alojamiento en Terra Luna Lodge.

VUELOS DESDE COYHAIQUE A VILLA O’HIGGINS
Empresa: Transportes Aéreos Don Carlos.
Consultas y Reservas: Fono 56-67-231981, e-mail: tdoncarlos@patagoniachile.cl
Frecuencias: Lunes y jueves ($36.000). Horarios: Coyhaique – V.O’Higgins 9:00 a.m. & V.O’higgins – Coyhaique 12:00 p.m.
Duración del viaje: 1h 15 min.
Importante: Servicio con preferencia a residentes. Para turistas consultar disponibilidad.
Consulte por combinaciones de avión, en todo caso es recomendable considerar un día en Coyhaique a la llegada y al regreso para superar imprevistos.

  • ¿Dónde alojarse?

En el pueblo,  el Lodge Robinson Crusoe es el mejor alojamiento del pueblo. Recomendamos también alguna noche de campamento bajo el cielo estrellado.

  • ¿Qué hacer?

Navegación al glaciar O’Higgins,  trekking al glaciar Tigre y Mosco, trekking al cerro Mirador, kayak en río mosco y pesca con mosca en los ríos Mayer y Mosco.