De Río de Janeiro a Santiago de Chile

Nuestra viajera colaboradora, Alessandra de Marca, vino desde Río de Janeiro, Brasil a Santiago de Chile y quiso compartir en el blog de GoChile su experiencia.

Mi viaje a Chile se produjo de repente. Mi hermano consiguió un trabajo en Santiago de Chile y como estaba vacaciones en la universidad, decidí acompañarle para mejorar mi español.

Llegué a Santiago a mediados de febrero, la temperatura era alta en la ciudad, pero durante la mañana y la tarde había un poco de frío. Encontré eso raro, pues en Río de Janeiro cuando es verano, hace calor todo el día, pero en Santiago yo despertaba por la mañana y tenía que ponerme un suéter para luego sacármelo en la tarde, por las altas temperaturas.

Primero nos alojamos en un hotel cerca de la Avenida Providencia. Me gustó mucho, porque podía hacer casi todo a pie y cuando no podía, siempre había un metro cerca. El Metro de Santiago me sorprendió, por ser Chile un país subdesarrollado como Brasil, creía que el metro no sería tan completo, y que no podría llegar a muchas partes de la ciudad en él. Estaba equivocada.

En la escuela de español hice muchos amigos, casi todos eran de brasileños con los que visité los atractivos de la ciudad. Caminé por el centro de la ciudad, conocí lugares como la catedral, el Palacio de La Moneda y algunos museos. Me arrepentí de no haber visto el cambio de guardia en La Moneda, pues todas las personas que lo habían visto hablaban muy bien de él.

También conocí el Cerro Santa Lucía y el Cerro San Cristóbal. Me gustó más el San Cristóbal, porque había más cosas que hacer, pero el día que fue a conocerlo la vista de Santiago no era muy buena, porque había una nube gris por tanta contaminación en la ciudad. Después de visitar el Cerro San Cristóbal fui a la casa de Pablo Neruda y quedé encantada.

Además de conocer la ciudad de Santiago de Chile también viajé a Viña del Mar y Valparaíso. Valparaíso me pareció interesante, pero confuso y un poco sucio en comparación con otros lugares visitados antes. Viña del Mar, aunque durante la temporada alta se llena demasiado, me encantó: había música en la playa, la gente distribuyendo muestras gratis, juegos, tiendas de decoración y gente guapa, así que no pude resistir la tentación y regresé a finales de la semana siguiente.

Realmente disfruté mucho mi viaje a Santiago de Chile, me iba a quedar tres semanas y se terminé por quedarme cinco. Me pareció una ciudad bonita y bien organizada, sin duda volvería otra vez, la próxima en el invierno para visitar Valle Nevado y otros centros de ski.