Hotel Las Torres: en el epicentro de las Torres del Paine

Por Tania Opazo

En enero de este año tuve la suerte de pasar una noche en el Hotel Las Torres, que se ubica en pleno Parque Nacional Torres del Paine, a sólo siete kilómetros de la base de las Torres y a nueve kilómetros de los cuernos, siendo por lo tanto un excelente lugar para comenzar cualquier tipo de excursión, sobre todo las de trekking, como la famosa W.

Llegamos con el gerente de GoChile, Alfonso Hartard, bastante cansados, a eso de las ocho de la tarde. Aún era de día (en la Patagonia durante el verano anochece muy tarde), así que con toda calma pasamos a nuestras habitaciones a descansar un rato y darnos una buena ducha. Mi habitación tenía una linda vista al patio del hotel y al monte Almirante Nieto, el que me quedé observando un rato mientras descansaba mi cabeza en la almohada. A pesar de estar bastante cerca del hall, ningún ruido me pertubó. El viento, eso sí, estaba bastante fuerte.

Luego de la ducha nos reencontramos con Alfonso en el bar. El pidió una cerveza y yo, por sugerencia del barman, un “calafate sour“, con este popular fruto de la Patagonia, que crece silvestre en los mismos arbustos del parque. Exquisito. Luego de ir al rincón de los computadores y mandar algunos correos (aunque si andas con tu propio computador hay wifi en todo el hotel), nos acercamos a los guías, que estaban alrededor de un gran mapa en relieve del parque, ayudando a los pasajeros a escoger sus excursiones del día siguiente.

Puesto que nosotros debíamos salir del hotel el día siguiente en la tarde, sólo podíamos hacer una excursión de medio día. Finalmente optamos por la de Laguna Azul, que es perfecta para la observación de flora y fauna y divisar las Torres desde un punto privilegiado. Alfonso, además, se aseguró de reservar un caballo para dar un paseo a nuestro regreso, antes de partir. Hotel Las Torres tiene la gran ventaja de ser el único hotel del parque que tiene caballerizas, y sus caballos son cuidados con baqueanos expertos.

Tras definir nuestro panorama del día siguiente fuimos derechito al Restaurante Coirón. Para eso cruzamos por varios pasillos y una increíble sala de estar, con chimena y varios sillones, tanto que estuvimos a punto de agarrar alguno de los libros que había sobre la mesa y sentarnos a leer. Puro relajo. En el restaurante nos esperaba una rica cena buffet, que simplemente nos devoramos, con un rico vino chileno y una buena conversación. Luego nos enteramos que toda la comida del hotel es producida localmente, en huertos orgánicos y criaderos propios.

Con todo el cansancio acumulado, la noche pasó rápido, y una cama blanda y calentita hizo muy bien su trabajo. Tomamos un buen desayuno y partimos a Laguna Azul, con unas vistas espectaculares, y un viento increíblemente fuerte. Fotografiamos varios guanacos con sus pequeños chulengos (guanacos jóvenes) y diferentes tipos de aves y patos. Nuestra guía fue muy aplicada, nos contó muchas y muy buenas historias, además de tener a mano los nombres de todas las especies que veíamos, como así también de toda la flora que vimos en nuestro camino.

Al regresar al hotel Alfonso fue a su cabalgata, y yo opté por ir al centro interpretativo (un pequeño museo sobre el parque que también es usado como sala de conferencias), y a la tienda de souvenirs para comprarle un libro para mi marido: “Aves de Torres del Paine“, que ya se sabe de memoria, a la espera de nuestro próximo viaje juntos a la Patagonia. El único lugar del hotel que me faltó conocer fue el Spa, porque hasta a los columpios me subí (fue muy divertido, debo decirlo). Cuando Alfonso regresó almorzamos, y rápidamente tuvimos que subirnos a la van para dejar Las Torres, con esa sensación de gusto a poco, de “ya quiero volver”. Aún me pregunto ¿cuándo voy a volver? Espero que sea pronto.

Conoce los programas del Hotel Las Torres:

Programa Macizo Paine
Programa Paraiso Aonikenk
Programa Secretos del Nothofagus