La excepcional magia chilota de Chepu

Con sus paisajes y leyendas, Chiloé es una isla misteriosa que nos encanta, impresiona y sorprende en cada visita.  Al igual que en cada uno de mis viajes, antes de partir investigué la historia del lugar, vi fotos y averigüé de distintas fuentes lo que la gente opinaba, siempre dejando espacio para sorprenderme e improvisar. Cuando leí los comentarios sobre Chepu fue difícil no querer desviarme de la ruta planificada para ir a conocer este lugar que figura como uno de los imperdibles de la isla, a pesar de que nunca lo había escuchado de mis propios compatriotas o compañeros de trabajo.

Por Cristóbal Forttes

Desde Ancud tomo la ruta 5 al sur y me dejo llevar por el ritmo de la buena música y el sentimiento de que hoy es un gran privilegio poder descubrir algo nuevo en un mundo que está cada vez mas conectado y por lo mismo, más predecible que nunca. Luego de cerca de 30 minutos de viaje veo un pequeño cartel que indica la entrada a este lugar, que según puedo ver en el mapa, es la puerta norte del Parque Nacional de Chiloé, la última zona seca del período de las glaciaciones y por lo mismo depositario de un patrimonio natural digno de la admiración de ecologistas, botánicos, científicos y documentalistas de todo el mundo. Lo que se escribe y conoce del lugar se sabe principalmente por ellos y por una cantidad importante de pasajeros con gran conciencia ecológica que luego de visitar el lugar han pasado a formar parte de una pequeña “tribu” que habla, aporta recursos, recomienda y apoya a gente como Amory y Fernando, que son hoy los encargados de cuidar y mostrar este bendito lugar a gente de distintos rincones del planeta.

 

El pasado y presente de Amory, Fernando y Chepu Adventures, su casa y su empresa, están íntimamente ligados a este bellísimo pedazo de tierra y por lo mismo la mejor forma de conocer la mística, patrimonio natural e historia del lugar es desde sus propias bocas. Sus relatos inspiran y causan admiración sobre todo por su férreo apego y consecuencia con sus principios, concepto tan escaso y relativo en estos tiempos.

 

Hace más de 12 años y luego de algunos cambios en su vida profesional, ambos tomaron la decisión de dejar atrás el abusador sistema capitalista que atrapa y genera dependencia económica y personal para venir a probarse a sí mismos en estas tierras y comenzar a “vivir de verdad”, como ellos mismos dicen, guiados por sus profundos valores de armonía con el medio ambiente, amor por la naturaleza y respeto por las familias que estaban ahí desde mucho antes que ellos. Vendieron todo y se instalaron hace ocho años en el lugar, partiendo literalmente de cero. Luego de hacer una limpieza del terreno pudieron apreciar por primera vez lo que tendrían por todos estos años frente a sus ojos: un bosque inundado donde el río se bifurca para ser hogar de gran cantidad de aves, pequeños mamíferos y otras especies. Es esta misma vista con sus particulares cambios de colores la que hace al visitante apreciar, admirar y enamorarse de este lugar desde el primer momento.

 

Los dos dormitorios compartidos y seis ecolodges de  Chepu Adventures cuentan con una capacidad total para veinte personas que Amory y Fernando prefieren ir recibiendo de a poco para tener la oportunidad de dedicarles tiempo y así conocerlos mejor. Los espacios comunes son sencillos pero muy funcionales y llaman a que la gente interactúe entre ellos y con los dueños de casa que son tremendamente cálidos y preocupados por los detalles. El objetivo principal es llegar a ser 100% autosustentables, de forma tal de reducir la huella de carbono a cero, para lo cual han venido haciendo importantes inversiones y hoy dos de las seis cabañas ya lo son. No estamos hablando de Responsabilidad Social Empresarial ni de  otros temas tan discutidos como marketeados y disfrazados ni de de colgar las toallas para reutilizarlas como promueven cada vez más hoteles; estamos hablando de conciencia ecológica pura y dura: crear la electricidad necesaria con un molino de viento, el agua caliente con paneles solares, reciclar todo, beber el agua de la lluvia y hacer uso solo de lo estrictamente necesario para así disminuir el consumo energético al mínimo posible.

 

Por lo anterior gente de todo el mundo cruza continentes para pasar dos o tres noches en este lugar que tiene además una de las mejores actividades de kayak y avistamiento de aves del país, trekking, fotografía, noches con sueño intenso y reponedor y amaneceres frescos como una lechuga. Para casi todos los extranjeros la filosofía y sentimiento común instalado tiene relación con devolverle la mano a un mundo que las mismas sociedades de las que forman parte se han despreocupado de cuidar y qué mejor forma de hacerlo acá, en el fin del mundo.

 

Está claro que Chiloé tiene muchas más opciones y por lo mismo quizás un pasajero tradicional se puede sentir incómodo o limitado por ciertos aspectos de la estadía como la falta de un restaurant (aunque no se le puede restar mérito a la excelente mano de Amory), el room service, las actividades nocturnas o bien por la relativa lejanía de Castro, la ciudad más cercana. Por lo mismo Chepu es para gente especial y debe mantenerse así.

 

Como dice el dicho: “Nadie es profeta en su tierra” y por lo mismo quizás pasen años antes de que los mismos chilenos comencemos a apreciar de verdad este patrimonio natural que Amory y Fernando guardan y conservan con tanto cuidado y cariño. Mientras tanto, esperamos que estas líneas sigan motivando a más personas a venir y conocer nuestro país, para lo cual GoChile seguirá firme adelante en su rol de asesor experto y promotor de lo mejor de nuestro territorio.