Kutralkura: El primer Geoparque Chile

Aunque en el mundo hay cientos de Geoparques, sólo existe un área con esta denominación en nuestro país. Hoy les contaré mi experiencia en Kutralcura, el primer y hasta ahora único Geoparque de Chile y su innovadora propuesta.

Por Karina Pires.

Un Geoparque es un territorio que comprende un conjunto de sitios cuyas   características naturales, ambientales, ecológicas y culturales son representativos de su historia geológica.

El Geoparque de Chile comprende siete sitios: la Reserva Nacional Malalcahuello, la Reserva Nacional Nalcas, el Parque Nacional Conguillío, la Reserva Nacional Alto Biobío, la Reserva Nacional Villarrica, el Parque Nacional Tolhuaca y la Reserva Nacional China Muerta. Su objetivo es contribuir al desarrollo social, cultural y económico del territorio a través de las comunidades locales cercanas. En el caso del Geoparque de Chile, participan las comunas de Melipeuco, Vilcún, Curacautín y Lonquimay promoviendo la educación, conservación y el turismo. Próximamente, serán inaugurados nuevos hoteles, cabañas y hostales, junto con nuevas excursiones que ofrecerán a los turistas excelentes oportunidades para conocer la belleza de esos sitios.

Mi viaje partió desde Temuco, por una ruta bellísima rodeada de Araucarias. Después de una noche muy agradable en el Hotel la Baita, atendido por su propia dueña, Isabel Correa, el resto de los pasajeros y yo emprendimos rumbo hacia nuestro destino, Curacautín.

Nuestra primera parada fue en el Parque Conguillío, que queda aproximadamente a una hora y cuarenta minutos del aeropuerto de Temuco. El camino está pavimentado hasta la comunidad de Melipeuco y luego comienza un camino de ripio que continúa por unos treinta minutos hasta llegar a la entrada del Parque Conguillío. Dentro del parque pudimos aprender un poco sobre su historia, naturaleza y formaciones volcánicas mientras nos deleitábamos con paisaje de Cañadon de Truful.

Seguimos nuestra ruta deteniéndonos para disfrutar de un tradicional almuerzo preparado en base a piñones en la región de Quinquén, y luego continuamos hasta llegar a las Termas de Malleco para pasar la noche. Las termas son un lugar muy bonito, ideal para relajarse en sus piscinas de aguas termales y su geiser.

Temprano emprendimos el rumbo hacia nuestra segunda y última parada, Temuco,  pasando a visitar la Reserva Nacional Malalcahuello y Nalcas, dos de los lugares más hermosos que he visto en mi vida. Fuimos testigos de todo el conocimiento sobre geología que habíamos absorbido el día anterior. Desde un mismo punto era posible ver los volcanes, todavía activos, Llaima, Lonquimay y Tolhuaca además de  otros no tan famosos. Un lugar realmente increíble por su paisaje e historia.

Al terminar el viaje no quería volver a Santiago. El buen ambiente que se creó con los otros pasajeros fue espectacular, de verdadera camaradería, y eso se debe a las comunidades locales, que de una u otra forma logran traspasar su cordialidad y buena onda, transmitiendo el amor y pasión que tienen por su región. Salí enamorada del lugar, y eso es lo que un turista siempre busca: un viaje inolvidable e innovador.